Doce habitaciones, una playa privada y la calma de Baja California. Un refugio de diseño donde el tiempo va más lento.
Cada habitación mira al mar. Lino natural, materiales locales y silencio.
45 m², terraza privada.
Patio propio entre cactus.
Acceso directo a la arena.
Diseñamos cada detalle para que desconectes de verdad. Sin ruido, sin apuro, con el mar siempre cerca.
Piezas de la casa y productos locales, curados por nuestro equipo.
Suma experiencias a tu reserva. Las organiza nuestro concierge.
Consulta disponibilidad y preparamos tu estadía a medida. Sin compromiso.